WinBoat para Linux: adiós al dual boot, hola a tus apps de Windows como si fueran nativas

WinBoat para Linux se ha convertido en una de las herramientas más interesantes para quienes quieren seguir usando aplicaciones de Windows sin abandonar Linux. No es un emulador como Wine ni una simple máquina virtual “en una ventana”, sino una solución que combina Docker, KVM y FreeRDP para montar un Windows real en un contenedor y mostrar sus programas como si fueran ventanas nativas del escritorio Linux.
En la práctica, esto significa poder abrir Microsoft Office, Photoshop, software empresarial o utilidades sólo para Windows y tenerlas integradas en tu entorno KDE, GNOME o el que uses, sin cambiar de sistema ni reiniciar. Para quienes viven en Linux pero todavía dependen de aplicaciones “cautivas” del ecosistema Microsoft, WinBoat promete acercarse mucho al sueño de “el fin del dual boot”.
Qué es WinBoat y qué lo hace diferente

WinBoat es una app open source que está disponible en Github, basada en Electron que automatiza la instalación y gestión de un Windows completo dentro de un contenedor Docker/Podman con KVM. La gran diferencia respecto a una VM tradicional es que no ves un escritorio dentro de una ventana: WinBoat usa FreeRDP con RemoteApp para componer cada ventana de Windows en tu escritorio Linux, pudiendo mover, redimensionar y alt‑tabear como si fueran aplicaciones nativas.
Además, incorpora una interfaz muy cuidada: eliges la versión de Windows, el tamaño del disco virtual, la RAM, el número de núcleos y la carpeta de instalación, y el propio WinBoat se encarga de descargar y desplegar toda la infraestructura en segundo plano. Frente a montarte tú mismo una VM, la idea es clara: que cualquier usuario medio de Linux pueda tener Windows “dentro” del sistema con unos pocos clics, sin pelearse con QEMU, bridges de red o scripts raros.


Cómo funciona por debajo (y qué necesitas)
Técnicamente, WinBoat levanta un Windows completo en una VM KVM dentro de un contenedor Docker o Podman, exponiendo las aplicaciones a Linux mediante un pequeño servidor invitado y RDP. Esto tiene varias implicaciones:
- Estás ejecutando Windows real, así que la compatibilidad es muy alta: casi todo funciona, salvo juegos con anti‑cheat a nivel kernel o cosas que exijan GPU passthrough.
- El rendimiento de CPU y RAM es muy bueno para ofimática, productividad, apps de oficina, herramientas de configuración y software profesional, aunque no está pensado para gaming pesado.
Los requisitos no son extremos, pero sí serios:

- Al menos 4 GB de RAM, 2 hilos de CPU y 32 GB de espacio libre recomendados.
- Virtualización KVM activada en BIOS/UEFI.
- Docker + Docker Compose o Podman y FreeRDP 3.x instalados en tu distro.
Una vez configurado, WinBoat permite montar tu carpeta /home dentro de Windows, de forma que puedas abrir documentos de tu Linux en Office o Photoshop y guardar cambios directamente en tu estructura de archivos habitual.
Integración con hardware y periféricos

Uno de los puntos fuertes recientes de WinBoat es el soporte (todavía experimental) de passthrough USB: desde la versión 0.8.0 puedes pasar dispositivos USB completos a la VM de Windows para usar software de configuración oficial de ciertos periféricos. Esto incluye, por ejemplo, herramientas propietarias para ratones gaming, teclados RGB, impresoras o escáneres que sólo tienen drivers y panel de control en Windows.
Además, el proyecto soporta smartcard passthrough, algo clave para entornos profesionales donde se usen tarjetas criptográficas, lectores de DNIe o sistemas de firma electrónica ligados a software de Windows. Todo ello se gestiona desde la interfaz de WinBoat, y se complementa con un pequeño módulo de monitorización de recursos para que veas cuánta RAM y CPU está consumiendo la instancia de Windows.
Ventajas, limitaciones y para quién merece la pena

Las ventajas de usar WinBoat en Linux son claras:
- Integración casi transparente de aplicaciones Windows en tu escritorio Linux, sin dual boot.
- Mayor compatibilidad que Wine o Proton para software profesional, al correr un Windows completo.
- Gestión centralizada y automatizada de la VM, actualizaciones y recursos, sin tocar QEMU a mano.
Pero también hay limitaciones importantes:
- No hay passthrough de GPU por defecto, por lo que no es ideal para gaming AAA o apps que dependan mucho de aceleración 3D.
- Sigue consumiendo una cantidad notable de RAM y CPU, algo a tener en cuenta en portátiles modestos.
- La experiencia depende de que Docker, KVM y FreeRDP estén bien configurados en tu distro; para algunos usuarios, la primera instalación puede requerir paciencia.
WinBoat para Linux es perfecto si ya vives en Linux pero todavía necesitas dos o tres aplicaciones críticas de Windows para trabajar o estudiar, y quieres olvidarte de arrancar un sistema aparte. Para gaming puro, Proton y Wine siguen siendo el camino principal; pero para Office, Adobe, software empresarial y utilidades muy específicas, WinBoat puede ser la pieza que te faltaba para no mirar atrás a un dual boot tradicional.
